El hallazgo, realizado en enero en un sector cercano a la ciudad, contiene la huella de un ave junto a rastros de pequeños mamíferos, lo que abre nuevas posibilidades para comprender cómo era la fauna en la zona antes de la presencia humana.
De acuerdo con los investigadores, se trata de un registro poco común en Chile, tanto por su antigüedad como por la nitidez de las huellas, lo que lo convierte en una evidencia clave para estudiar ecosistemas del pasado. En ese sentido, el fósil podría aportar información relevante para llenar vacíos sobre periodos poco documentados de la historia natural del sur del país.
Los primeros análisis sitúan este registro en el periodo del Pleistoceno, una etapa caracterizada por importantes cambios climáticos, presencia de megafauna y las primeras migraciones humanas. La estimación de su antigüedad se vincula a su origen en la formación San Pablo, compuesta principalmente por depósitos de ceniza volcánica.
Actualmente, la pieza se encuentra en proceso de secado y conservación en el laboratorio de Paleontología de la Universidad Austral de Chile, donde será sometida a estudios más detallados que permitan precisar su edad y contexto geológico.
La investigación es liderada por la paleontóloga Karen Moreno, quien destacó la relevancia del hallazgo y su carácter inusual dentro del registro fósil nacional.
Además, los expertos no descartan que en el mismo sitio puedan encontrarse nuevos vestigios, lo que podría ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad prehistórica en la zona y abrir nuevas líneas de investigación científica en el país.