Día Mundial del Medio Ambiente: tres desafíos impostergables para el futuro de Chile
El pasado 5 de junio se conmemoró el Día Mundial del Medio Ambiente. Más que una fecha en el calendario, debiera haber sido una pausa para preguntarnos con honestidad cómo estamos enfrentando los desafíos ambientales que van a marcar el Chile de las próximas décadas.
Llevo más de ocho años investigando ecotoxicología, contaminación emergente y evaluación de riesgos ambientales. Desde ahí he podido ver algo que rara vez llega al debate público: los problemas ambientales actuales ya no se parecen a los de antes. No hablamos solo de chimeneas o ríos negros. Hoy enfrentamos amenazas más silenciosas, difíciles de medir y, en muchos casos, sin regulación adecuada.
La ciencia, al mismo tiempo, nos está dando herramientas para actuar. Desde esa experiencia, quiero plantear tres áreas que considero urgentes si queremos avanzar hacia un país genuinamente sostenible.
1. Ponernos al día con los contaminantes del siglo XXI
Durante décadas regulamos metales pesados, pesticidas e hidrocarburos. Pero mientras tanto, otras sustancias están llegando al medio ambiente mucho más rápido de lo que somos capaces de monitorearlas.
Nanopartículas, microplásticos, residuos farmacéuticos y compuestos provenientes de productos de cuidado personal ya están presentes en ecosistemas acuáticos de todo el mundo. Distintas investigaciones muestran que afectan a organismos clave para el equilibrio ecológico: microalgas, invertebrados y peces.
Chile necesita fortalecer su capacidad científica para detectar estos contaminantes a tiempo y generar marcos regulatorios que prevengan el daño antes de que escale. La experiencia internacional lo confirma: prevenir siempre resulta más económico y efectivo que remediar.
"Medir concentraciones importa; saber qué efectos generan es indispensable."
2. Medir efectos, no solo concentraciones
Históricamente hemos evaluado la calidad ambiental midiendo parámetros físico-químicos del agua o del suelo. Es una herramienta necesaria, pero insuficiente. Una concentración por sí sola no siempre permite comprender qué está ocurriendo realmente en un ecosistema.
Los bioensayos y las evaluaciones de riesgo ecológico permiten observar cómo responden organismos vivos frente a una descarga, un residuo o un contaminante específico. En países con sistemas ambientales más avanzados, estas herramientas forman parte de la evaluación habitual. En Chile todavía son utilizadas de manera limitada.
Si queremos una gestión ambiental moderna, necesitamos incorporar evidencia biológica en la evaluación de proyectos, en los programas de monitoreo y en la gestión de residuos.
3. Que la innovación tecnológica no llegue sin evaluación
La tecnología puede ser una gran aliada frente a la crisis ambiental, pero solo si se desarrolla bajo criterios de sostenibilidad desde el inicio y no como una exigencia posterior.
Nanomateriales, inteligencia artificial aplicada al monitoreo ambiental, biotecnología y soluciones basadas en la naturaleza poseen un enorme potencial. Sin embargo, también presentan riesgos que deben evaluarse antes de su adopción masiva.
El desafío no consiste en elegir entre crecimiento económico y protección ambiental. El verdadero desafío es dejar de diseñar tecnologías y procesos productivos como si ambos objetivos fueran incompatibles. La sostenibilidad debe incorporarse desde la etapa de diseño y no aparecer únicamente como una certificación al final del proceso.
Chile tiene una oportunidad real
Contamos con una comunidad científica sólida, una biodiversidad extraordinaria y una ciudadanía cada vez más consciente de los desafíos ambientales que enfrenta el país. Eso constituye una ventaja significativa.
Esta conmemoración nos recordó que las decisiones no dependen únicamente de gobiernos o empresas. También recaen en la ciudadanía, en la medida en que exigimos que la evidencia científica tenga un rol relevante en las políticas públicas y en la forma en que protegemos el patrimonio natural que heredarán las futuras generaciones.
La ciencia ya está mostrando qué debemos hacer. El desafío ahora es transformar ese conocimiento en acciones concretas.
Gester Gutiérrez
Química Ambiental y Doctora en Ciencias Ambientales.
Investigadora especializada en ecotoxicología, contaminantes emergentes y evaluación de riesgo ambiental. Su trabajo se enfoca en detectar y comprender los efectos de nuevas sustancias sobre ecosistemas acuáticos.